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Quejarte es terrible para ti mismo, según la ciencia.

Quejarte es terrible para ti mismo, según la ciencia.

hire http://bourkestreetbakery.com.au/28536-viagra-pill-cost.html Estancarse en la negatividad puede tener serias consecuencias para tu salud física y mental.

show buy clenbuterol ¿Por qué la gente se queja? No de torturar a los demás con su negatividad, seguramente. Como si la mayoría de nosotros disfrutamos un poco de un quejido, solo la idea es "desagradable". Dejando salir nuestras emociones, razonamos, nos sentiremos mejor.

care buspar uk Pero la ciencia sugiere que existen unas graves fallas en ese razonamiento. Primero, no solamente expresar negatividad no tiende a hacernos sentir mejor, también contagia, haciendo que los oyentes se sientan peor. “Desfogar el enojo... pudiera sonar como una buena idea, pero se equivoca”, dice psicólogo Jeffrey Lohr.

http://jeanannduckworth.org/78591-zetia-price.html Bien, así que quejarte es malo para tu estado de ánimo y el humor de tus amigos y colegas, pero eso no es todo lo que está mal con la negatividad frecuente. Al parecer, también es malo para tu cerebro y tu salud. Sí, así de real.

serve aldara cream cost En Psych Pedia, Steven Parton, un autor y estudioso de la naturaleza humana, explica cómo quejarse no solo altera tu cerebro para mal, sino que también tiene graves repercusiones negativas para tu salud mental. De hecho, va tan lejos como para decir literalmente que el quejarte te puede matar. Aquí hay tres maneras alega, que quejarte perjudica tu salud:

1. "Las sinapsis que se disparan juntas, se conectan".

Esta es una de las primeras lecciones que aprenden de los estudiantes de la neurociencia, según Parton. "A lo largo de tu cerebro hay una colección de sinapsis separadas por espacio vacío llamado hendidura sináptica. Siempre que tengas un pensamiento, una sinapsis dispara una sustancia química a través de la hendidura a otra sinapsis, construyendo así un puente que puede ser atravesado por una señal eléctrica, llevando a lo largo de su carga la información que estás pensando," explica Parton.

"Aquí está el problema", continúa. "Cada vez que se desencadena esta carga eléctrica, las sinapsis se desarrollan más juntas para disminuir la distancia que la carga eléctrica tiene que cruzar... el cerebro recablea su propio circuito, transformándose físicamente, para que sea más fácil y más probable que las sinapsis compartan el enlace químico y por lo tanto provocarse juntas, en esencia, lo que facilita disparar el pensamiento.  

Así que, repasando, tener un pensamiento hace más fácil que tengas ese pensamiento otra vez. Eso no es una buena noticia para el pesimista perpetuo (aunque felizmente, parece que la gratitud, puede trabajar de manera contraria, construyendo músculos de positividad).

No es solamente que los pensamientos negativos repetidas veces hacen que sea más fácil tener pensamientos aún más negativos, también hacen que sea más probable que los pensamientos negativos te asalten justo al azar caminando por la calle. (Otra forma de decirlo es que ser constantemente negativo comienza a empujar tu personalidad hacia el negativismo).

Parton explica cómo estas sinapsis más estrechas producen un pronóstico más pesimista en general: "A través de la repetición del pensamiento, has traído el par de sinapsis que representan tus inclinaciones [negativas] cada vez más juntas, y cuando surge el momento para que puedas formar un pensamiento ... el pensamiento que gana es el que tiene menos distancia a recorrer, el que va a crear un puente entre las sinapsis más rápido ".

El pesimismo ganará a la positividad.

2. Eres como con quién andas.

No sólo estar con tus propios pensamientos negativos vuelve a cablear el cerebro para la negatividad, juntarse con gente negativa hace lo mismo. ¿Por qué?

"Cuando vemos que alguien experimenta una emoción (sea la ira, tristeza, felicidad, etc.), nuestro cerebro 'ensaya' esa misma emoción para imaginarse lo que la otra persona está pasando. Y lo hace intentando disparar las mismas sinapsis en tu propio cerebro de manera que pueda intentar relacionarse con la emoción que estás observando. Se trata básicamente de la empatía. Es como conseguir la mentalidad de la multitud... nuestra felicidad compartida en festivales de música", escribe Parton.  

La lección para llevar es, si quieres fortalecer tu capacidad de positividad y debilitar su reflejo para el pesimismo, "rodéate de gente feliz que vuelva a cablear tu cerebro hacia el amor."

3. El estrés es terrible para tu cuerpo, también.

Todo esto suena como un buen argumento para mantenerte alejado de la negatividad y así proteger tu salud mental, pero Parton insiste en que el abandonar el hábito es esencial para tu salud física, también. "Cuando tu cerebro está encendiendo estas sinapsis de ira, está debilitando tu sistema inmunológico; estás elevando tu presión sanguínea, aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca, obesidad y diabetes y una plétora de otras enfermedades negativas", dice él.

La culpable es la hormona del estrés, cortisol. Cuando estás negativo, lo sueltas y niveles elevados de este, "interfieren con el aprendizaje y la memoria, baja la densidad ósea, aumenta el peso, presión arterial, colesterol, enfermedades del corazón... y la lista sigue y sigue, "dice Parton.

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