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6 razones por las que conviene registrar una marca

La marca es el distintivo por excelencia del producto o el servicio que brinda una empresa. Desempeña la función publicitaria de identificar un producto, permitiendo que el público consumidor lo individualice, distinguiéndolo de otros similares, valorándolo en función de su calidad e informando al usuario sobre su origen.

Cuando se emprende un proyecto, ya sea grande o pequeño, siempre se intenta individualizarlo y surge la necesidad de crear una imagen que lo diferencie de los demás actores comerciales. Una de las primeras cosas que el emprendedor hace es darle una identidad a su idea o proyecto, es decir, un nombre. Si bien la mayoría de las empresas comprende el interés que reviste el uso de las marcas para diferenciar sus productos de los de sus competidores, no todas son conscientes de lo importante que es protegerlas a través del registro.

La marca se protege registrándola en la oficina estatal correspondiente, aunque hay servicios como este en los que se puede registrar de forma simplificada. Por medio del registro de una marca el Estado otorga a la empresa el derecho exclusivo a impedir que terceros comercialicen productos idénticos o similares con la misma marca o utilizando una marca tan similar que pueda crear confusión.

6 razones por las que conviene registrar una marca

1. Propiedad

El sistema legal reconoce como titular de una marca a quien obtiene el registro de la misma, de este modo se obtiene la propiedad exclusiva de la marca y en adelante el poder de disponer libremente sobre ella de acuerdo con las necesidades y objetivos comerciales de la empresa. El propietario de dicho nombre puede impedir que terceras personas lo copien impunemente. El registro de una marca ofrece un derecho exclusivo a su titular para poder utilizar su marca para los productos y servicios dentro del territorio protegido, protegiendo de este modo a su clientela del fraude y la confusión.

2. Ahorro de dinero

Sólo mediante el registro de una marca, el titular de la misma tiene la seguridad de poder utilizar dicha marca legalmente. Si no se registra la marca uno podría estar infringiendo una marca de un tercero que sin duda podría obligar a cambiar de nombre y por lo tanto volver a gastar dinero en temas de impresión y publicidad. También se puede estar violando los derechos de un tercero que sí que ha registrado la marca y podría llegar a una demanda en la que el titular exigirá el cambio inmediato del nombre, devolver todos los beneficios obtenidos hasta el momento a causa del uso de la marca, y pagar los gastos de la demanda judicial.

3. Valor intangible

El valor de la marca puede incidir notablemente en la determinación del precio de mercado y resulta ser un factor decisivo para la formación de su clientela. El control de los aspectos legales de la marca resulta de gran importancia, ya que permite a la empresa consolidar la fidelidad del usuario o consumidor a través de la preservación de la identidad de los productos. Las franquicias son un ejemplo claro donde el valor de la marca es tenido en cuenta ya que los franquiciados pagan al titular de la marca registrada una licencia para poder identificar sus negocios con dicha marca y así beneficiarse de la reputación de la misma.

4. Durabilidad

El registro de la marca confiere la propiedad de la marca y su protección por el plazo de 10 años, pudiendo ser renovada en forma indefinida, por iguales plazos.

5. Prioridad ante registros posteriores

El titular de la marca goza de un periodo de prioridad para registrar la marca en otros territorios sin perder la fecha de solicitud inicial. Este aspecto es importante para evitar que terceras personas registren tu marca a su nombre como mínimo durante un periodo de tiempo limitado.

6. Transferencias de la marca

La propiedad de la marca confiere el derecho a venderla a una tercero, en el marco de una transferencia de fondo de comercio o en forma aislada, garantizando al adquirente la legalidad de la transmisión, y evitando responsabilidad por evicción, es decir, por venta de cosa ajena o de la cual no se tiene un derecho de propiedad. El titular de la marca también puede ofrecerla a un tercero para su uso a cambio de valores económicos por un tiempo establecido por ambas partes, este es el caso de las franquicias.

 CONSTANZA MARTIN 

 

 

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